Come un canto in lontananza, flessibile
Volátil, sempre delicato e come da lontano
Parte el tren. Mientras el día muere, una etapa en mi vida también se acaba. Me alejo con la luz de este lugar, dejo un gran trozo de mí, sueños inocentes, dejo atrás un suspirto y tal vez mi propia alma.
Me pregunto si algún día voy a volver mientras por la ventana miro junto al camino grandes fogatas, familias llenas de pobreza reunidas frente a sus frágiles hogares, quizá sea esa unidad lo que mantiene en pie sus casas. Ellos miran el tren y yo los miro a ellos y en sus ojos miro mis propios recuerdos, fantasmas.
Vuelvo la mirada para apreciar los tonos azules y naranja del cielo, el sol se metió ya tras de los mutilados cerros y yo sostengo un cuaderno abierto en una blanca página donde parece que cabe todo. Pero no escribo nada.
Me llena la melancolía.
Cuaderno de viaje, del compositor mexicano Mario Lavista, fue escrita en 1989 durante un viaje a Italia. La pieza explora un universo extraordinario de colores y texturas generadas por una sola viola a través de armónicos naturales.
Una vacilante voz, casi como un lamento, nos dice que algo sucedió cuando comienza la obra, desde la oscuridad, Lavista nos lleva a un ritmo constante por un rumbo incierto, que no es un camino hostil, pero sin duda va cargado de la melancolía del ayer.
Desde la primera vez que escuché Cuaderno de viaje, en mis clases de instrumentación con Alejandro Colavita, me obsesionó el timbre de la viola. Conseguí ese mismo día una grabación de la obra y ese fin de semana adquirí la partitura. Pasé el fin completo escuchándola. Era como ir a otro lugar, me supo a campo y a nostalgia, en algunas partes parecía escuchar un rechinido de tren. Cada vez sonaba distinta.
El siguiente lunes me encontré con mi maestro en la escuela, escribí una pequeña composición para viola, se la mostré, le conté que estaba loco por Cuaderno de viaje y me había comprado disco y partitura. Me preguntó si era la versión grabada por su amigo Omar Hernández-Hidalgo, le dije que sí. "¿No te has enterado?", me dijo, "este fin de semana fue hallado muerto en Tijuana".
La obra, estrenada en 1990 en el Festival Gaudeamus, en Holanda, está dedicada a Claudia, hija del compositor y fue revisada, antes de su profesional publicación en 2004, por el virtuoso de la viola mexicano Omar Hernández-Hidalgo, muy lamentable víctima de la violencia en México.
-Yeudiel Infante